Si vas alquilar para días o meses, haz un contrato de temporada

19 octubre 2019

El contrato de temporada es un contrato en que se alquila una vivienda pero no como residencia permanente, ni domicilio habitual del inquilino, sino por un período determinado. Este período de arrendamiento es limitado ya que la necesidad de residencia es temporal. Este contrato cubre una necesidad coyuntural, como unas vacaciones, un periodo estudiantil o un […]

Contrato de temporada

El contrato de temporada es un contrato en que se alquila una vivienda pero no como residencia permanente, ni domicilio habitual del inquilino, sino por un período determinado. Este período de arrendamiento es limitado ya que la necesidad de residencia es temporal. Este contrato cubre una necesidad coyuntural, como unas vacaciones, un periodo estudiantil o un desplazamiento temporal por trabajo.

La LAU regula estos contratos como un arrendamiento de uso distinto a vivienda, en consecuencia se regirán por aquellos pactos que establezcan libremente las partes.

¿Com se regula el contrato de temporada?

La LAU en su preámbulo adelanta que la ley distingue entre arrendamiento de vivienda y arrendamientos de uso distinto de vivienda. La ley engloba como uso diferente los de segunda residencia o los de temporada. Para definir si un inmueble es una vivienda o no, es importante el uso que se le dé.

Esto queda definido en el artículo 2.1 de la LAU: Se considera Arrendamiento de vivienda este Arrendamiento que recae sobre una edificación habitable cuyo destino primordial satisfaga la Necesidad permanente de vivienda del arrendatario. Además añade en el artículo 3.2 que es un uso diferente de vivienda el alquiler de temporada, definiéndolo como el Arrendamiento de fincas urbanas celebrados por temporada, sea esta de verano o cualquier otra.

Estos dos tipos de arrendamientos están regulados por la LAU por lo que el inquilino se beneficiará de medidas de protección establecidas en el título II (relativas a duración, renta, derechos y obligaciones y finalización y suspensión del contrato). Además y tal como queda dispuesto en el artículo 4.2, mientras los arrendamientos de temporada se regularán por lo que establezcan las partes (solo en defecto de pacto por el título III de la LAU y supletoriamente por el Código Civil) de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 4.3

¡Cuidado!: Para que un contrato sea de temporada, es necesario que la función, uso real y pactos que se dan sean realmente de un contrato de temporada y no de vivienda habitual.

¿Qué te recomendamos?

Que quede claro en el contrato cuál es la casuística del inquilino por el que necesita un contrato de temporada. Por eso se debe especificar que el contrato se limita por un periodo vocacional, por un desplazamiento temporal o por algún factor.

Así, es recomendable que haya evidencias de la necesidad. En este sentido es importante incluir, por ejemplo la matrícula de un máster o una justificación de desplazamiento por trabajo.

Por otro lado, recomendamos que haya evidencias que se trata de un alquiler de una vivienda diferente a la vivienda habitual de inquilino. Por lo tanto, no solo debería haber electrodomésticos y mobiliario, sino también ajuar.